El plurilingüímo en el sistema educativo español

El Gobierno vasco, mantiene un sistema de evaluación externa del programa piloto de educación trilingüe que desde hace dos años se ha implantado en colegios e institutos de la comunidad: este curso son 118 centros de primaria y secundaria. Esa evaluación quiere comprobar, precisamente, que no se ven afectados los aprendizajes de ninguna de las materias ni de ninguna de las lenguas, explica la viceconsejera de Educación, María Antonia Ozcariz.

El modelo vasco consiste en dar libertad a los centros a la hora de elegir cuántas asignaturas se dan en cada idioma (euskera, castellano e inglés), aunque marcando un mínimo de horas semanales para cada uno de ellos: seis. “Incluso, pueden elegir dar solo algunos contenidos de una materia en una lengua u otra”, explica Ozcariz.

La viceconsejera asegura que se han vencido algunas resistencias iniciales por parte de quienes pensaban que con el nuevo modelo saldría perjudicado el idioma más débil, en este caso, el euskera. Precisamente ese reproche es uno de los que se le hizo a la idea de trilingüismo impulsada por la Xunta de Galicia, aunque tampoco ha dejado contentos a los miembros de la plataforma que peleó en la comunidad porque sus hijos pudieran escolarizarse con el castellano como lengua vehicular principal.

Al final, el modelo ha quedado como una forma de equilibrar la enseñanza en castellano y en gallego, con introducción de la lengua extranjera en aquellos centros que se apunten al plan de plurilingüismo (110) o bilingüismo (1.800 secciones, que no colegios). En los primeros se ofrecen más horas en inglés y cuentan siempre con auxiliares de conversación, explica una portavoz de la Consejería de Educación. Como en el caso vasco, los centros tienen margen, aunque menor, para repartir las horas en cada idioma.

El Gobierno de la Comunidad Valenciana también ha anunciado que abrazará un modelo similar, y en esta autonomía, quizá más que en ninguna otra por sus graves problemas de endeudamiento, sale a flote otra de las dificultades de un modelo trilingüe: los medios que hacen falta para que funcione. Si en distintas comunidades ya se ha puesto en cuestión el modelo de los centros bilingües públicos por la falta de medios y, sobre todo, de preparación lingüística de los docentes, con un modelo multilingüe las dificultades se multiplican.

En Galicia, una portavoz de la consejería admite mayor inversión en auxiliares de conversación: “Hay cuatro veces más que en el curso 2008-2009”, dice. En País Vasco, la viceconsejera de Educación María Antonia Ozcariz explica que se ha dado “un credito horario moderado” a los profesores (menos carga de clases) y se ha multiplicado por dos el gasto en formación en lenguas extranjeras. La formación docente es la clave, asegura: “No solo en la lengua extranjera, sino, sobre todo, en metodología para poder enseñar bien utilizando una segunda lengua”.

Pero aún hay otro gran problema para este modelo, precisamente, el que planteaban los padres gallegos que quieren que sus hijos aprendan en castellano (también hay un movimiento similar en Cataluña), pues no ven utilidad en la otra lengua cooficial. Este es, la clave para que funcione un sistema trilingüe o no.

 Extraido de un artículo de El Pais:

En tres idiomas mejor que en dos


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Educación multilingüe

La profesora de la Universidad de Bruselas Alex Housen admite que hay muchos factores que deben jugar para que funcione un sistema multilingüe, pero pone un ejemplo que viene funcionando “desde hace más de un siglo”, el de Luxemburgo, país con tres lenguas oficiales: luxemburgués, alemán y francés. En él, los niños aprenden en luxemburgués en la escuela infantil y en la mayor parte de la escuela primaria (de los 6 a los 12 años). En esta etapa, el alemán es una asignatura desde primero y en el último curso empieza la transición desde el luxemburgués a este idioma. El francés se introduce como materia a los 10 años. En secundaria, las clases se dan en alemán los primeros cursos y luego en francés.

“Entiendo que puede ser un poco contradictorio, pues en el mundo de hoy, si lo que queremos es educar a nuestros hijos para comunicarse, lo lógico es querer que aprendan la lengua mayoritaria”, asegura el profesor de Ingeniería Lingüística de la Politécnica de Madrid Jesús Cardeñosa. “Pero lo cierto es que multitud de estudios aseguran que lo mejor es escolarizar a los niños hasta los 10 años en el idioma que se habla en su casa. Y, a partir de ahí, una vez ha madurado intelectualmente, ya pueden empezar con las lenguas que sean”, lo mismo para un niño quechua en Perú, que para un castellanohablante en Cataluña, añade. “Si en la casa conviven los dos idiomas, cualquiera de los dos vale para los primeros años de escuela, si no, no”, insiste.

“Si la segunda lengua se usa solo puntualmente en la escuela sin que haya oportunidades o necesidad de usarla en la calle, el niño solo tendrá una motivación limitada para aprenderla y no la activará rápidamente. La educación bilingüe en Cataluña, País Vasco o Galicia funciona bien porque las dos lenguas son usadas en el territorio y los niños tienen oportunidades de practicarlas en muchas circunstancias. No debemos esperar un resultado tan optimista con la introducción de una tercera lengua ajena al territorio, como el inglés, a menos que los padres busquen ocasiones para aumentar la presencia de la tercera lengua fuera de clase”, dice Anna Solé. “Evidentemente, la introducción de la tercera lengua debería hacerse de manera en que no peligrasen los sistemas más exitosos, es decir, que la lengua principal de enseñanza debería seguir siendo la lengua del territorio”, añade en referencia a Cataluña, Galicia o País Vasco.

Extraido de un artículo de El Pais:

En tres idiomas mejor que en dos